Leyendas Mulhacén Sierra Nevada

Coworking, Viajes emocionales y Senderismo

Otras Publicaciones relacionadas

La Tumba del Rey Muley Hacen

Cuenta la leyenda que cuando el rey Muley Hacen fué destronado por su hijo Boabdil, se retiró del mundo refugiándose en la alcazaba de Mondújar. Allí, alejado de todos, pasó sus últimos tiempos, con la única compañia de su favorita, Zoraya, y de los hijos que había tenido con ella.

Vivía el viejo rey amargado, siempre encerrado en la torre más alta de la fortaleza, mirando sin descanso las altas y lejanas cumbres de Xolair, que mas tarde se llamaría Sierrra Nevada y escuchando las historias que sobre ella le contaba su amada Zoraya. De este modo, concibió el deseo de ser enterrado en ese lugar, lejos de los hombres, con la única compañía del cielo infinito.

Y así, sintiendo que su fin se aproximaba, pidió que lo sepultaran allí, donde nadie pudiera jamás turbar la paz de su espíritu. Y se dice que Zoraya cumplió su deseo, enterrándolo en lo más alto de la Sierra, entre las nieves eternas, donde sólo reina el silencio.

La Escoba del Diablo

Cuenta la leyenda que en tiempos pasados existió un castillo en la Alpujarra cuyos restos se pueden ver aún cerca de Bubión. En él habitaban un rico señor feudal y su hija, a la que guardaba celosamente. Cuando la joven hubo cumplido 20 años, el padre la prometió en matrimonio a un señor de la comarca, tan rico y poderoso como él, pero igual de déspota y brutal. No sospechaba el padre que, pese a su encierro, la joven se había enamorado de un pastor de la zona. Cuando ella conoció la noticia, decidió escaparse con su amante, arriesgándose a morir si fuera necesario, todo ello antes que separarse de él.

Al caer la noche, el pastor se dirigió en busca de su amada, encontrándose en el camino con un hombre que dijo ser el diablo y que le ofreció su ayuda, proporcionándole una escoba capaz de barrer la nieve por sí sola. Con este instrumento, los jóvenes huyeron a través de la Sierra, hasta llegar a las inmediaciones del Mulhacén donde la escoba comenzó a barrer de tal modo, que sepultó a sus perseguidores bajo la nieve que despedía.

Y cuenta la leyenda que la escoba quedó allí olvidada por los amantes, y que aún hoy sigue barriendo la nieve.

Otras Publicaciones